Tributa donde
tenga sentido.
Si tu vida y tu negocio son globales, tu residencia fiscal también puede serlo. Te ayudamos a hacer el cambio bien hecho, legal, documentado y sin cabos sueltos.
Los destinos con los que
trabajamos hoy.
Cómo planteamos
un cambio de residencia.
Diagnóstico
Analizamos tu situación actual, tus ingresos y tus vínculos con cada país antes de recomendar nada.
Estrategia
Diseñamos el cambio, destino, calendario y qué hace falta para que la salida y la entrada sean sólidas.
Ejecución
Te acompañamos con los trámites en destino, residencia legal, alta fiscal y documentación de soporte.
Consolidación
Revisamos que todo quede bien cerrado, bajas, certificados y pruebas de tu nueva residencia fiscal.
Lo que más
nos preguntan.
Sí, siempre que el cambio sea real y esté bien documentado. Lo que no funciona es simular una mudanza. Nuestro trabajo es que tu cambio sea sólido y defendible.
Depende del país de origen y de destino. La regla general de los 183 días es solo una parte, también cuentan los vínculos económicos y familiares. Lo vemos en detalle en tu consulta.
Hay que gestionar bien la salida, baja fiscal, certificados de residencia y, en algunos países, reglas especiales como la cuarentena fiscal española. Te lo dejamos todo cerrado.
Sí, de hecho es una combinación habitual. La LLC estructura tus cobros y la residencia define dónde tributas. Diseñamos las dos piezas para que encajen.
La primera consulta
es sin compromiso.
Cuéntanos tu situación y te decimos exactamente qué opción tiene más sentido para ti. Sin presión. Sin letra pequeña.